!Nadie se queja cuando la cosa está buena!

¡Me gané un triple, ya tengo para casarme! Así le escuché decir en una oportunidad, a un joven que emocionado vociferaba haberse ganado un premio en la lotería. Con el dinero obtenido, amobló la casa y se independizó con un taller de herrería; pero, al paso de un tiempo y con la llegada de su primer hijo, los gastos aumentaron y comenzó a acumular deudas.

‎En una ocasión, acudí a su taller con la intención de mandar a soldar una puerta, y por espacio de 40 minutos que estuve allí, él repetía con obstinación que la cosa para él estaba muy mala y por eso se quejaba; hasta que llegó un momento en que casi con disgusto por su quejadera, le dije: tienes razón, nadie se queja cuando la cosa está buena.

‎En nuestras Reflexiones en Familia de hoy, compartiremos una poderosa porción de la Sagrada Palabra inspirada por Dios, que en el capítulo 6 de Efesios, versículo 13 de la versión Reina-Valera 1960, dice: «Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes»

‎Amados, la carta a los Efesios está repleta de extraordinarios mensajes del apóstol Pablo, se dice que los escribió mientras estaba prisionero en Roma y en este versículo 13, él exhorta a los creyentes a tomar toda la armadura de Dios para que puedan resistir en el día malo; pero a la par, hace un llamado a estar firmes después de haber acabado todo, y esto representa un recordatorio de que en medio de cualquier lucha diaria, no vamos a estar desprovistos de las herramientas para afrontar la adversidad. ¡La armadura de Dios nos ofrece protección y fortaleza!

‎Querido hermano, en la Biblia, hay muchos ejemplos de hombres que tomaron la armadura del Señor para resistir en los días malos; entre ellos David, el cual fue un guerrero muy poderoso que siempre supo y demostró que su fortaleza provenía de Dios y poco antes de morir, exhortó a su hijo Salomón a también ser fuerte en el Señor por medio de guardar La Palabra, la cual forma parte de Su armadura. Igualmente, en Jesús tenemos el ejemplo más extraordinario, Él fue competentemente fuerte para predominar en cada escenario y contra todo ataque, Él confió en Dios Padre y se ancló en Su Palabra porque sabía que creyendo y obedeciendo, iba a tener la fuerza sobrenatural para resistir los días malos y salir victorioso en la cruz.

‎Querido amigo, prepárate en Cristo para que luches con valentía y arrojo en el día malo, Dios pone a tu disposición Su armadura para puedas seguir firme después de haber acabado todo; por eso te recuerdo hoy, que la próxima vez que te sientas abrumado sepas que no estás solo, porque en Cristo tienes todo lo que necesitas para resistir, estar firme y continuar avanzando día a día.

‎No es para que nos sintamos bien ni justificados, pero quejarse es una de las más antiguas actitudes descritas en la Biblia, ya en Genesis capítulo 3 se ilustra lo que se pudiera considerar una queja con justificación, y sucedió, cuando Dios sorprendió a Adán “infraganti” y este respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo lo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí»

‎Nadie se queja cuando la cosa está buena, puede resultar una alerta a estar pendiente y precavido ante el bienestar efímero que ofrece el mundo. Solo anclado a Dios, podemos encarar al día malo y pisar con firmeza en el camino de la prosperidad eterna, que es en Cristo Jesús; y es por ello, que te invito a multiplicar esta reflexión ya que alguien puede estar sumergido en quejas, sin darse cuenta que hay una armadura que le permite resistir no con sus fuerzas, sino con el poder infinito de Dios.

‎«Los israelitas siempre se quejaban con Dios por los problemas que tenían. Cuando Dios oyó sus quejas, se enojó mucho y prendió un fuego alrededor del campamento» Números 11:1 (TLA)

‎¡Bendiciones para todos!

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